
Si la conferencia de Edgar Morin en el auditorio del
Centro Nacional de las Artes fue un viaje a la velocidad de la luz por la
historia de las ideas; la mesa educativa para rectores tuvo a la ética como
fuerza centrípeta para atraer a la ciencia más avanzada, a la economía y la
política porque fuera de ese centro gravitacional, sus fuerzas aisladas son
amenazantes para la especie humana y para su nave espacial, el planeta tierra.
Para los nazis, recordó el también sobreviviente de la resistencia francesa en
la II Guerra Mundial, las personas que se oponían a obedecer lo que ellos
ordenaban, eran considerados enfermos y los tomaban como sujetos de
experimentos de control.
No profundizó Morin sobre el tema, pero de estos
experimentos habla Leon Uris
en su novela
QB VII. Instalaban a dos personas, muchas veces
familiares y les entregaban un control para realizar descargas eléctricas sobre
la otra. Si se negaban, ellos eran quienes recibían la corriente. Algunas
madres fueron electrocutadas por negarse a infligir dolor a sus hijos, otros
fueron convertidos en criminales.
Lo que sí dijo textualmente Morin es: hay que luchar
contra los errores de la perdición. Hay que superar la inmadurez emocional e
intelectual de los humanos, en un siglo en donde no hay progreso, no podemos
recaer en los errores del pasado, no podemos caer en otras degradaciones como
el pasado.
Atentas le escuchan la doctora Magdalena Fresán
Orozco, rectora de uno de los campus más recientes en
la Ciudad de México, el de la UAM Cuajimalpa y la
doctora Giovanna Valente Nigrini, Directora General
de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
También Rubén Reynaga, rector Fundador de la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin;
Enrique Cabrero Mendoza, director del Centro de Investigación y Docencia
Económica ( CIDE) Héctor Arreola Soria, director general de educación superior tecnológica; Ambrosio Luna Salas,
rector de la Universidad La Salle; Raúl Valadez García, también rector de la Universidad La Salle en el plantel NEZA; Raúl Arias Lovillo, rector
de la Universidad Veracruzana; Norberto Tapia, Director General de la Dirección
General de Televisión Educativa; y Alejandro Pizarroso, decano de la
Universidad Complutense de Madrid
¿Quién sabe si Pizarroso expresaba honestidad intelectual? ¿Representaba en ese
momento la posición bélica de su ex presidente Aznar
o los intereses de la industria de la guerra?
Yo no lo se de cierto; pero al escucharle hacer una apología de la violencia,
ante un hombre descendiente de sefarditas quien pudo terminar sus días en una
cámara de gases durante la Segunda Guerra Mundial, sentí que Pizarroso era un
provocador.
Pero Morin no perdió la serenidad. Aprovechó el
ejemplo previamente rememorado del español sobre el inicio de la Revolución
Francesa y recordó: "La toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 fue un
hecho tonto porque ni siquiera había prisioneros.
"Es cierto que ese hecho de violencia es el símbolo de una nueva época de
la democracia; pero no se puede tomar la Bastilla todos los días. La violencia
no siempre da resultados".
Diría Juan María Alponte en una crónica publicada a
la semana siguiente de la visita de Morin que este le
recordaba a Gandhi. Yo no coincido, a sus 85 años el
filósofo francés no requiere de anteojos; sin embargo…sí, tal vez, si coinciden
si recordamos que Mohandas dijo
no hay camino para
la Paz porque la Paz es el camino, mientras Edgar dice a los rectores "Hay que cambiar el camino, de lo contrario, iremos a la catástrofe, vamos
por el camino de la metamorfosis, hay que salvaguardar a la humanidad de los
peligrosos y destrucciones".
Detrás de la mesa de rectores, maestros, periodistas y comunicadores, personas
de oficios distintos con algo en común (el interés sobre la manera de convertir
la información en conocimiento) también escuchamos atentos.
L

a maestra Elba Rosa Morales, una de las más
entusiastas organizadoras de la
Muestra Iberoamericana 2007 de Televisión
y video Educativo, Científico y Cultural; Pablo Cabañas, conductor del
canal de cable
Aprende; el doctor Carlos Delgado, integrante del
Consejo Académico Internacional de la
Multiversidad
y este cronista, promotor del
Instituto de Radio y Televisión del
Distrito Federal somos también pasajeros de este viaje en un salón amplio
y felizmente iluminado por el sol.
¿Por qué si es tan grato el camino de la inteligencia llevamos esta nave, el
planeta tierra, por rutas de tan alta turbulencia?.
La pregunta que muchos nos planteamos sin externarla tiene una respuesta
expresa de Morin:
la destrucción de las economías,
los constantes conflictos religiosos, culturales y sociales van en dirección de
una catástrofe, pero así como hay probabilidades hay improbabilidades, y todo
depende del hombre.
EL CABALLERO FILÓSOFO
En el Alcazar del Castillo de Chapultepec,
Edgar Morin hace gala de una característica
proverbialmente atribuida a los caballeros galos. El beso en la mano de
Josefina Vazquez Mota, oportunamente captado por la
cámara de El Sol de México, define sin letras la palabra galantería y el rostro
de la funcionaria, que en tantas otras imágenes refleja el hastío de quien
padece por igual del servilismo y las intrigas palaciegas, luce esta vez la
sonrisa de una mujer francamente halagada por ser mujer y no solo por ser
ministra de Estado.
Pero hay más en esa sonrisa franca. Tal vez la comunión de la idea de que
educación, ciencia, ética y política tienen que ir juntas, o no hay país capaz
de eludir las turbulencias que provoca la fusión de ignorancia, retraso
tecnológico, codicia y abuso de poder, que son las antítesis.
Esta reflexión, compartida delante ante un majestuoso ejemplo de muralismo
mexicano, continuará en París, durante la próxima gira de trabajo de Vázquez
Mota a Europa y luego en octubre de 2008, cuando los pedagogos más importantes
del mundo se reunan en Hermosillo para tejer las
redes de cooperación educativa
Mientras tanto, a la misma hora, en la UAM Xochimilco,
estudiantes de comunicación que preparan un documental sobre Edgar Morin, no están dispuestos a quedarse sin material
periodístico, a pesar de que les han informado que el filósofo no llegará al
auditorio donde le esperan.
- Voy a hacerle una pregunta al estilo Morin, me dicen súbitamente
¿Es usted feliz?
Creo que la experiencia de las horas previas hace que la respuesta no tarde
demasiado:
La felicidad no es un estado permanente, es algo a lo que se llega. Soy feliz
cuando hago lo que debo.
Ya no lo externo pero pienso para mí. Hago lo que debo cuando hago lo que
creo, y creo que debo escribir una memoria personal de este acontecimiento: la
visita de Edgar Morin a México.
Las palabras de Morin llegan a mí una y otra vez
y lo cito en cada una de mis conversaciones en los días posteriores. No estaré
en paz hasta que inicie esta crónica.
¿Quién me presta unas palabras para describir en síntesis la visita de Edgar Morin a México?
Anoto una idea: Fue el magnífico espectáculo de quien es capaz de conmover con la
inteligencia. Sí, pero más que eso, reflexiono después, todos de una manera
u otra contribuimos a cambiar la vida de las personas. Morin es uno de esos pocos que puede cambiar los signos que hacen la diferencia entre
la grandeza… o la barbarie de la sociedad planetaria.