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Edgar Morin en México
GUNI
Global University
Network for Innovation
12.12.2007

 




“Si sólo vamos hacia un tipo de conocimiento sobre lo que se puede calcular, estaremos ciegos con respecto a las realidades humanas”

Edgar Morin habló con la GUNI sobre cuestiones clave para la educación superior, sobre la universidad y la sociedad actual en general. Con su privilegiada clarividencia, el profesor Morin nos advierte de las grandes cegueras de nuestro tiempo y, a la vez, subraya el papel y la responsabilidad de la universidad a la hora de alcanzar un auténtico diálogo y comprensión entre culturas y civilizaciones. Edgar Morin es investigador emérito en el Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS), reconocido internacionalmente por sus trabajos sobre la teoría de la complejidad y autor de numerosos libros.

1. Usted afirma que su optimismo se basa en lo improbable. ¿Qué cambios improbables desearía usted para el papel de la universidad?

Yo no soy ni optimista ni pesimista. He conocido muchos franceses que eran muy optimistas y cuando llegó la desilusión, y vieron que la realidad no obedece al optimismo, se desilusionaron y se hicieron muy pesimistas. Por otro lado, alguien que fue pesimista, al no realizarse las cosas, mejoró la voluntad para seguir adelante. Pienso que no debemos caer ni en un exceso de pesimismo ni de optimismo, sino superar las dos nociones, rechazarlas. La cuestión es de conciencia, y de totalidad, de mantener en la mente las cosas que nosotros queremos como vitales y necesarias. Así es como podemos tener la voluntad y el coraje de proseguir. Esto es lo que me parece importante.

Por otro lado, es necesario cambiar la estructura misma de las instituciones y del conocimiento. En este sentido, hoy en día, la probabilidad no es demasiado pequeña porque se han dado varias tomas de conciencia en el mundo. Hablaré de esto a continuación.

Yo desarrollé mis ideas sobre educación en Los siete saberes de la educación, libro editado primero por UNESCO, y que se diseminó en varias regiones del planeta. En línea con estas ideas, en la ciudad de Hermosillo (Sonora, México) se ha creado un nuevo tipo de universidad, la Multi-Universidad Edgar Morin - perdone por la inmodestia pero yo no la he llamado así. Así se han dado los primeros pasos.

También en México, en una universidad de Xalapa (Veracruz) y en otra de Monterrey (Nuevo León) se decidió crear un tipo de doctorado transdisciplinar centrado principalmente en las ciencias humanas. Esto significa que en estos programas se puede desarrollar una tesis, un problema, con rasgos económicos, religiosos, demográficos, etc. Esto es un avance. Por otro lado, en España, en Carmona, ciudad vecina de Sevilla (Andalucía), se ha desarrollado el proyecto de un instituto de cultura para la enseñanza de los problemas que yo llamo vitales fundamentales; este proyecto incluye la enseñanza a todos, jóvenes, mayores, trabajadores, etc.

2. ¿Qué cambios fundamentales de paradigma deben darse para que la sociedad global evolucione de forma positiva? ¿Cuáles con las grandes cegueras de nuestro tiempo?

Existen cegueras tradicionales, las más fuertes en nuestro tiempo, como las que ocurren en lo que podríamos llamar el maniqueísmo, esa idea de que nosotros somos los representantes del bien y los otros del mal. Esto, que no es nuevo, tiene forma de fanatismo religioso o político.

Por otro lado, pienso que un conocimiento basado únicamente en lo matemático o en el cálculo es una ceguera. Para mí, es evidente que un conocimiento pertinente no es únicamente aquel que es muy sofisticado, formalizado o matematizado. A pesar de la importancia de este tipo de conocimiento, si sólo se da el conocimiento sobre lo que se puede calcular se está ciego con respecto a las realidades humanas del sufrir, del alma, del amor, y del odio.

Otra ceguera es el no tener la capacidad de conocer las cosas en su ambiente. Esta ceguera proviene de que nuestras mentes obedecen a un principio de disyunción y de reducción que separa todo sin capacidad de religar los elementos. Pienso que esta ceguera es muy peligrosa, porque no tiene la conciencia de ser ceguera, cree que tiene la lucidez y la verdad, y piensa que las verdades están dentro de las disciplinas y no en la confluencia de los conocimientos de varias disciplinas.

3. ¿Qué cuestiones obvias del mundo académico y universitario deben ser cuestionadas para dar lugar a una educación acorde con un modelo planetario de convivencia pacífica?

Pienso que la educación para la comprensión humana es una cosa fundamental. Esto es una cosa muy difícil porque comprender a los otros necesita de una comprensión de uno mismo, es decir de los mecanismos de comprensión. En este sentido, es importante desarrollar la capacidad para la auto-examinación y la auto-crítica. Tenemos la tendencia a eso que los ingleses llaman self-deception, mentirse a uno mismo, crear ilusiones sobre uno mismo. La tendencia es pensar que los otros son malos y nosotros buenos. Se necesita una cultura psíquica más importante que la cultura física, y esto se debe desarrollar desde las primeras etapas de la educación. La educación debe ayudar a comprender al resto de personas.

El filósofo Hegel dice que si yo llamo criminal a una persona que hizo un crimen en su vida, estoy eliminando todos los rasgos de su personalidad. Cuando vemos una película, podemos ver a un personaje como “El Padrino” por ejemplo, un criminal, pero al mismo tiempo sabemos que “el padrino” (interpretado por Marlon Brando) también es un hombre que tiene amor, amor familiar, que es una persona compleja. Debemos entender que los humanos son complejos, tienen muchos rasgos. Este es el principio de comprensión.

A partir de este principio podemos avanzar en la comprensión de otras culturas. Durante mucho tiempo, los occidentales hemos tenido la ilusión de ser poseedores de la razón, de la verdad, de todas las cosas buenas, de la medicina, de la salud, de todo. Ahora empezamos a descubrir y a entender que debemos conjugar nuestra medicina con otras, como son las medicinas de origen chino y chamán. Si pensamos que cada cultura, incluida la nuestra, tiene sus verdades, sus cosas buenas, sus ilusiones, sus equivocaciones, entonces podemos recibir y dar.
Esto es una condición necesaria para lo que se llama hoy el diálogo de las culturas y las civilizaciones, el cual será una bendición para la humanidad. La comprensión es una cosa fundamental, y debemos comprender la incomprensión para avanzar en la comprensión.

4. ¿Qué sociedad del conocimiento desearía para el mundo? ¿Qué conocimiento y para qué sociedad?

Pienso en lo que llamo el conocimiento complejo, que responde a la palabra Complexus, que significa en latín tejido común. El conocimiento complejo significa ver el tejido común de las cosas, ver al mismo tiempo la unidad y la diversidad. Existe una unidad humana evidentemente genética, cerebral y anatómica, pero es importante ver que esta unidad se manifiesta a través de todas las diversidades individuales. Por ejemplo, la cultura nunca existe como la cultura, sino que se ve a partir de las varias culturas, y la música a través de las varias músicas. El sentido de unidad en la diversidad me parece muy importante para la visión compleja.

Debemos pensar que una racionalidad sencilla, totalmente lógica, que intenta eliminar las contradicciones, no puede entender los problemas y aspectos más profundos del universo. Pienso que debemos hacer un uso amplio de la razón, pero saber que la razón no puede entenderlo todo, que hay modos poéticos de entender, de vivir tanto las cosas humanas como las de la naturaleza. El conocimiento sabe que quedan muchas incertidumbres, que no podemos conocer todo en un modo exhaustivo. Por eso, debemos avanzar en el conocimiento, pero teniendo en cuenta que éste es un conocimiento modesto, y que también es complejo. Es un pensamiento que abraza los datos, pero que también permite abrazar a otros y es más fraternal.

Edgar Nahoum (Francia) nació en 1921. Más conocido como Edgar Morin, adoptó este apellido durante la Resistencia francesa. Formado como sociólogo (investigador emérito del Centro Nacional de Investigación Científica, CNRS, de Francia), Edgar Morin encarna, de hecho, la transdisciplinariedad en toda su obra (desde su primer libro publicado en 1946, L'an zéro de l'Allemagne, hasta su última obra, La violence du monde, con Jean Baudrillard, publicada en 2003), que cubre un sorprendente abanico de intereses, desde el cine hasta la biología moderna, y traspasa las fronteras disciplinarias. Adquirió fama internacional, sobre todo en América del Sur, al vincularse al enfoque de la complejidad. Preside la Agencia Europea para la Cultura de la UNESCO y la Asociación para el Pensamiento Complejo (APC), y es miembro del Consejo del Centro Internacional de Investigaciones y Estudios Transdisciplinarios (CIRET). Su obra magna es El Método. Muchos de sus libros han sido traducidos a diferentes idiomas como: Las Estrellas: Mito y Seducción del Cine; El Método I. La naturaleza de la naturaleza; Introducción al Pensamiento Complejo; y Los siete saberes necesarios para una educación del futuro, entre otros.
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