La notoriedad que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha dado a la 'política de
civilización', término acuñado por el filósofo y sociólogo francés de izquierdas Edgar Morin
en un breve ensayo publicado en 2001 y agotado desde 2006, ha llevado a la editora del ensayo
a imprimir 3.000 nuevos ejemplares.
Ediciones Arléa pondrá el próximo lunes 14 de enero en las librerías, en edición de
bolsillo y al precio de cinco euros, 'Para una política de civilización' y no descarta hacer
nuevas tiradas, según informaron a Europa Press fuentes de la editorial.
Mientras, en una entrevista concedida al diario 'Libération', Morin habla del origen del
término y ofrece su visión de la adaptación que ha hecho el presidente de la República, con
quien se reunió el lunes 8 de enero, en vísperas de la multitudinaria comparencia ante la
prensa en la que desgranó la 'política de civilización' tal y como él la entiende.
El sociólogo explica que el concepto apareció por primera vez en los años ochenta, en
algunos artículos, y luego el término cristalizó en un capítulo de una recopilación de textos
realizada con Sami Nair en 1997.
En aquel momento, recuerda el intelectual, no suscitió el interés ni de los responsables
políticos ni de los medios de comunicación y la idea parte de la constatación de que la
civilización europea occidental ha tenido innombrables efectos positivos (democracia, Derechos
Humanos, individualismo, progreso científico y técnico, etc) pero también efectos negativos
cada vez más importantes.
Así, el individualismo se ve acompañado de un deterioro de la solidaridad. Para Morin, el
bienestar material está unido a un malestar psicológico y moral y hace falta, por tanto,
cambiar de vía, operar una conversión, pasar de una civilización cuantitativa a una
civilización cualitativa, orientarse hacia lo bueno y no hacia lo máximo.
EL MITO DEL CRECIMIENTO
Morin defiende, en fin, salir de la 'mitología del crecimiento'. 'El crecimiento ya no está
en juego. La cuestión es ¿qué debe crecer y qué decrecer?', se pregunta.
En cuanto a su visión de Sarkozy, el sociólogo admite tener dos puntos de desacuerdo
importantes, uno sobre la política exterior, porque le ve alineado con George W. Bush y otro
en política interior, porque considera 'inhumana' su política hacia los inmigrantes.
Sobre el resto, le da un margen de confianza. '¿Quién iba a pensar que De Gaulle haría la
paz con Argelia y que Juan Carlos sería quien instauraría la democracia en España y no la
marioneta de Franco?', apostilla Morin.
'Al escucharle ayer, ví dos Sarkozy: el Sarkozy de antes de la política de civilización y
el Sarkozy de después de la política de civilización. Cuando habla de calidad de vida es
Sarkozy 'dos' quien habla', resalta.
A su juicio, el jefe del Estado es un personaje 'plástico, en movimiento'. Además, cree que
todavía no es consciente del carácter radical de una política de civilización.
'Es una paradoja: individualmente todos saben qué da sentido a la vida: el amor, el cariño, los colegas.
Y sin embargo, creemos que la política tiene que ignorar los problemas de nuestra vida', resume.
Morin revela también que hace unos días recibió una llamada de la ex candidata socialista a la
presidencia francesa, Ségolène Royal, con quien tuvo ocasión de entrevistarse al inicio de su campaña
electoral. Royal le ha propuesto al sociólogo un encuentro el próximo lunes 14 de enero.